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Policía utiliza a sus camaradas para solucionar conflicto particular

COBIJA/PERLA DEL ACRE

Un funcionario policial llamó a sus camaradas con el propósito de amedrentar a una mujer y salir triunfador de un conflicto particular, cuya discordia fue por un folder de 3 bolivianos. Para atender este caso, los efectivos llegaron de inmediato.

     Mientras la población cobijeña sufre los embates de la delincuencia y tiene muchos reclamos contra la Policía por la falta de patrullajes en los barrios, dificultades para atender las llamadas telefónicas, falta de reacción inmediata ante una emergencia o hecho delictivo y varios requerimientos, el sargento segundo Gustavo Mallo utilizó a sus compañeros para solucionar un pequeño conflicto personal.

     El insólito caso sucedió el viernes 22 de octubre, en una pequeña tienda de un céntrico barrio de la capital. Alrededor de las 10.20 horas, el policía ingresa para solicitar servicio de fotocopias, además compra un pequeño folder plástico transparente con botones, a un costo de Bs 3, posteriormente se retira.

     Media hora después retorna al lugar, con tono elevado reclama por el desperfecto de un botón del folder, la vendedora responde que le dio en buen estado, además en el momento que llevó el material no hizo ninguna observación.

     Esa respuesta enfureció mucho más al uniformado quien lanzó una serie de reclamos a la mujer -de iniciales J.M.R.- como intentando amedrentarla. Con actitud soberbio, le exige que le cambie el folder o devuelva los Bs 3, caso contrario advirtió con denunciarla ante la Policía.

     Al escuchar esa advertencia, la mujer responde que ella también llamaría a la Prensa para hacer conocer la prepotencia de un policía. Activa su celular para sacarle una foto y más adelante denunciar ante las instancias que corresponda. En tono burlesco, el sargento enfatiza: ‘no hay problema, llame a quien sea, soy policía, no tengo miedo’. Se quitó el barbijo y posó para la fotografía.

     Acto seguido, el uniformado realiza una llamada, cinco minutos después llegan dos efectivos de la Patrulla de Auxilio y Cooperación Ciudadana (PAC). Como si se tratara de un caso muy relevante, dejan estacionada la motocicleta en media calle, ingresan a la tienda, preguntan a su compañero sobre el incidente y se llevan la sorpresa que el motivo del conflicto era por un pequeño folder.

     Hasta el momento que llegaron los efectivos del PAC, el sargento continuaba con actitud prepotente. En la pequeña tienda ya estaban tres uniformados, la mujer del negocio se sintió amedrentada, en medio de llanto, intentó dar su versión, pero le dieron poca importancia.

     Presuntamente, en la llamada telefónica, el servidor policial denunció ‘faltamiento a la autoridad’. Tras conocer las verdaderas causas del incidente, los uniformados piden a su camarada que salga de la tienda, en medio de la acera, conversan en voz baja, como haciéndole notar que su conducta no era la correcta. Minutos después Mallo cambia de actitud, logra cambiar el folder y se retira del lugar.

     “Creo todos merecemos respeto, he atendido a muchos policías y todos han sido respetuosos. Si él venía de buena manera yo le cambiaba el folder o le devolvía su dinero, pero vino directo a gritarme, estaba muy alterado, no sé que le pasó (…) incluso su mujer le dijo que se calme, pero no hizo caso. No es posible que un policía actúe de esa forma prepotente, cuando él debería dar ejemplo, mucho más si está de uniforme. Voy a denunciar lo que pasó ante las instancias que corresponda”, señaló la mujer que soportó los gritos del energúmeno sargento.

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